José Cruz Herrera (1890 / 1972)
"El pintor español más condecorado en la historia de España”

AÑOS DE ESTUDIO Y ESTANCIA EN MADRID

Sevilla se ha quedado pequeña para las aspiraciones del joven pintor. Sus sueños y sus objetivos son ahora la capital de España. Quizás por mediación de alguna amistad -sin pensarlo demasiado-, le escribe una carta a don Fernando de Villar, director del Fénix Agrícola en Madrid, comunicándole "que deseo estudiar pintura, pero que no dispongo de medios económicos, y solicito de usted un empleo". La carta cae bien y la petición es aceptada.

Cruz Herrera prepara sus maletas y toma el tren para Madrid. La casa de sus padres vuelve otra vez a quedarse triste con la ida del hijo mayor. Entra en las oficinas del Fénix Agrícola ganando dos pesetas diarias, con las que se paga la pensión completa en casa de un guardia municipal en la calle Valverde. En las horas libres pinta sin descanso, y al poco tiempo le puede mostrar al director sus dibujos y sus cuadros. En septiembre de 1910 aprueba el examen de ingreso en la Escuela Superior de Bellas Artes. En septiembre de 1912 solicita del director de la Escuela le conceda matrícula de gracia -"el interesado es pobre"- para seguir sus estudios en las asignatura de Paisaje, Dibujo Antiguo y Ropajes, Anatomía Artística, Perspectiva. Teoría estética del color e Historia de las Bellas Artes. Ahora bien, en la misma instancia, de su puño y letra, aclara el solicitante que "habiendo transcurrido el curso pasado sin matricularse por sentencia del Consejo de disciplina". La trastada que hiciese el joven pintor la desconocemos, a pesar de nuestras investigaciones en la antigua Escuela de la calle Alcalá y en la actual Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense "porque los datos que operan en nuestros archivos se refieren exclusivamente a Profesores del Centro"

Retornemos al pasado para señalar que desde el momento que ingresa en la Escuela de Bellas Artes para dedicarse por completo al estudio de la pintura, don Fernando de Villar le llama a su despacho para decirle: "Desde hoy en adelante, aquí no tienes que venir nada más que para cobrar". Y queda inscrito en nómina hasta la muerte del director. Bien es verdad que el pintor, siempre que puede, le obsequia con algunos cuadros; pero no conforme con ello, cuando obtiene la Tercera Medalla de la Nacional de Bellas Artes, con su lienzo "Capilla del Cristo de la Misericordia de los Duques de Osuna", se lo regala en prueba de infinito agradecimiento.

Cuando Cruz Herrera arriba a Madrid aún lleva grabado en sus ojos la luz de la Baja Andalucía, el cielo y el mar de la bahía algecireña, el airoso andar de las mocitas sureñas y, por otra parte, las sabias enseñanzas recibidas del maestro Gonzalo Bilbao. Y junto a este hermoso y rico bagaje, una inquietud desbordante y un deseo desmedido de abrirse camino en el mundillo de la pintura.


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