José Cruz Herrera (1890 / 1972)
"El pintor español más condecorado en la historia de España”

LOGRA LA PRIMERA MEDALLA NACIONAL

La obtención de esa Segunda Medalla sirvió de acicate y estimulo al pintor, el cual retorna a principios de cada verano a las tierras riojanas, donde tiene improvisado su estudio. Durante el estío se paraliza la vida artística madrileña. Su pincel trabaja ahora con más soltura, con más experiencia, con más calma, buscando una perfecta compenetración entre las figuras, el paisaje y la riqueza de su colorido. Plasmar la vida campestre, quizás fuese una búsqueda -de moda entonces en algunos artistas- de llevar al lienzo las costumbres tradicionales de los pueblos y aldeas. Aquello que se denominó "alta cultura regionalista".

Por otra parte, hay que tener en cuenta, como alguien ha dicho, que "las obras de arte que no pueden concebirse nunca sin tener en cuenta la época en que se producen y la cultura que reflejan". Así lo entendió Cruz Herrera, que encontró, por aquellos años, un venero para la consecución de sus obras en las costumbres y en la existencia cotidiana de Aguilar del Río Alhama, permitiéndole, además, algunos desplazamientos a rincones de las provincias gallegas que tuviesen más interés humano y pictórico.

Otra Exposición Nacional se acerca con la primavera de 1926. El maestro no ignora que resulta muy difícil, casi imposible el conseguir dos Medallas consecutivas. Ciertamente que son numerosísimos los pintores que concursan, y cientos los cuadros que se presentan para competir; sin embargo él tiene fe en su obra y unos deseos enormes de participar. El dinero, quizás, es lo de menos, porque, como muy bien señala Lafuente Ferrari, "las Exposiciones de estos últimos tiempos han demostrado plenamente que en las medallas los artistas buscan el honor y no la remuneración económica".

El día 19 de mayo de 1926, con la asistencia de la familia real y autoridades, se abre al público un nuevo Certamen en los Palacios del Retiro. Se exponen 986 obras, 547 de pintura. Concurren nombres tan conocidos como Eugenio Hermoso, Santiago Rusiñol, Joaquín Mir, Marceliano Santa María, Cecilio Plá, Gutiérrez Solana, Núñez Losada, Alfonso Grosso, Vázquez Díaz, Prieto Santos, Soria Aedo, Agustín Segura, etc. El jurado acordó conceder las Primeras Medallas a José Bermejo por "El Cafetín", Aurelio García Lesme por "Campos de Saratán", y a José Cruz Herrera por '"La ofrenda de la cosecha'"
Según Bernardino de Pantorba en "La ofrenda de la cosecha" (tal vez el mejor cuadro que ha hecho Cruz Herrera) no escasean los trazos pictóricos jugosos y diestros, con alardes felices de pompas cromáticas" Este gran lienzo de costumbres está compuesto de diez figuras en primer plano y, tenuemente se perciben, al fondo, otros dos rostros.
Escribe Cecilio Barberán que "en 'La ofrenda de la cosecha' introduce innovaciones que alejan de la escena el realismo total que vimos en tantos de sus cuadros; en este lienzo aparece el gran colorista que desde primera hora pugnó por destacar en Cruz Herrera, si bien esta riqueza cromática estuvo hasta ahora disciplinada un tanto por el precepto academicista".

"La ofrenda de la cosecha", continúa C. Barberán, nos impresiona en su conjunto como una gran escena pánica en donde los colores vivos, radiantes, se destacan sobre un fondo un tanto lúgubre, pero muy rico para toda sugerencia, que guarda analogía también con cierto tenebrismo de muchos cuadros de nuestra mejor pintura. Y es que Cruz Herrera ha acertado en este cuadro a soltarse por completo de toda ligadura extraña, y eso le facilita el crear a sus personajes un mundo tal y como su fantasía lo concibe"
Según una nota aparecida al pie de la fotografía del cuadro en "El Imparcíal" - 21 de mayo de 1926 - , esta obra de Cruz Herrera "patentiza el empeño por superarse".

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